I
Cuando se publique esta nueva entrega de Las líneas de Chávez,
estaremos celebrando el Domingo de Resurrección. Como en otras
ocasiones lo he dicho, el Cristo liberador completa su ciclo y marca
la historia de la humanidad para siempre.
Este abril de independencia, este abril bicentenario, nos pinta la resurrección
del Cristo-Pueblo que marca la nueva historia patria.
II
Abril de independencia, abril de rebeldía popular: "Dios
santo qué bello abril, qué bello abril, qué bello
abril. / Abril otra vez para que no tengamos soledad / para que no tengamos
nunca más soledad", como dice una bella canción de
Fito Páez.
Abril de huracán revolucionario hecho pueblo, para romper en
tiempo record una tiranía que quiso retornar para instalarse
de nuevo sobre la Patria sufriente, poniendo en fuga a quienes seguían
el dictamen de sus amos del Norte.
"Ya no nos van a espantar imperios tan hostiles
Que habremos de levantar verdades o fusiles
Ya dejando atrás los tiempos de ingenuos e infantiles
Que nunca habrán de faltar febreros ni más abriles".
Recordando junto contigo, querida lectora, querido lector, esta hermosa
estrofa de la canción Febreros y abriles del gran cantor bolivariano
y revolucionario Amílcar Briceño, quiero decirles a todos
aquellos que siguen jugando al golpe de Estado, obedeciendo los mandatos
del imperio; a quienes siguen jugando a colmar la paciencia de un pueblo
noble pero que también es un pueblo bravo, que nunca habrán
de faltar febreros y abriles si se atreven: el nuestro es un pueblo
heroico. Y como bien decía nuestro Libertador allá por
el año 1819: "Esta Patria es caribe y no boba".
III
Pocos días faltan ya para la celebración del Bicentenario
del 19 de Abril de 1810. Un día que tiene que ser de fiesta nacional
y popular, pero que también debe convertirse en el punto de partida
de un gran ejercicio de reflexión colectiva y permanente, durante
toda esta Era Bicentenaria que culminará el 17 de diciembre de
2030.
Así como aquel 19 de Abril de 1810 "todo el pueblo venezolano
-sin distinción de clases ni de fortuna- fue llamado a deliberar
sobre los asuntos públicos", como bien nos lo recuerda Augusto
Mijares, citando las vibrantes palabras del prócer Antonio Muñoz
Tébar en el primer aniversario de tan magna fecha, a partir de
este 19 de Abril todos los venezolanos y venezolanas deben ser convocados
no sólo a deliberar, sino también a anticipar el carácter
de transformación social profunda y radical que debe tomar, en
lo sucesivo, nuestro actual proceso revolucionario en el avance hacia
nuestra independencia definitiva, a través de la vía venezolana
al socialismo.
Más allá de cortar las ataduras con las que nos doblegaron
ante el imperio yanqui, cosa en la que no hemos desmayado en estos once
años de Revolución, de lo que se trata, una vez más,
es de la plena realización de nuestro ideario político
emancipador, para cambiar radicalmente, desde ahora y para siempre,
toda la nefasta organización económica y social en la
que se ha apoyado el largo y aún existente régimen colonial
que ha padecido Venezuela.
"¡Conciudadanos! Me ruborizo al decirlo: la independencia
es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás.
Pero ella nos abre la puerta para reconquistarlos bajo vuestros soberanos
auspicios, con todo el esplendor de la gloria y de la libertad",
decía nuestro Libertador Simón Bolívar por allá
en 1830. Sea entonces oportuna la ocasión para congratularnos
porque, no sólo nos hemos reapropiado de las bridas del potro
de nuestra liberación e independencia, sino que, hoy más
que nunca, hemos reabierto la puerta y estamos reconquistando todos
los demás bienes, con todo el esplendor de la gloria y la libertad
que se merece nuestro pueblo.
IV
Tal y como lo dije este Jueves Santo, quiero reiterarlo, recordando
aquella memorable novela de Nicolai Ostrovski que se titula Así
se forjó el acero: estamos forjando, como en acero, un mundo
nuevo, un mundo pluripolar. Rusia juega un papel clave en Eurasia y
en el mundo entero, y lo está haciendo con una inmensa dignidad.
Nosotros, en una escala menor, hacemos lo propio aquí en Nuestra
América. Cada quien con su perfil, su proyecto nacional y en
su ámbito geoestratégico, pero no para encerrarse en sus
propias fronteras, sino para participar activamente en la construcción
de un nuevo sistema mundo. Por eso mismo, la visita del primer ministro
de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, a Venezuela, reafirma
nuestra Alianza Estratégica.
Fue una intensa agenda la que cumplimos con Putin: comenzó la
misma apenas el Primer Ministro bajó del avión, con una
visita al legendario Buque Escuela Kruzenshtern, insignia de la marina
mercante rusa.
Firmamos 31 documentos, entre acuerdos y convenios, tras una intensa
jornada de trabajo en el Palacio de Miraflores, abarcando diversos ámbitos:
el tema militar; el de la energía petrolera, gasífera
y nuclear; el tema del espacio ultraterrestre; el de la educación
e investigación; el tema de la agroindustria y el del comercio;
el de la infraestructura y el del trasporte terrestre y aéreo,
y el tema cultural. Como se puede ver, se trata de una Nueva Ecuación
que cada vez crece más y más a través de un conjunto
de factores de alto nivel: unos en plena ejecución ya, y otros
que se van agregando, como el factor nuclear.
Quiero destacar que firmamos una trascendente declaración política,
centrada en nuestra memoria histórica: con el más hondo
reconocimiento al valor supremo de los 200 años del inicio de
la batalla por nuestra Independencia definitiva; y rindiéndole
tributo al 65° aniversario, no sólo del fin de la II Guerra
Mundial, sino, en esencia, de la gran victoria del pueblo soviético
y del Ejército Rojo ante el fascismo, tras la Gran Guerra Patria
que millones de hombres y mujeres protagonizaron heroicamente.
No quiero dejar de mencionar que el Palacio de Miraflores sirvió
de escenario para el encuentro entre el primer ministro Putin y nuestro
entrañable hermano Evo Morales. Rusia y Bolivia se dieron cita
en Venezuela: he allí un signo luminoso de cómo el escenario
internacional está cambiando radicalmente.
Rusia y Venezuela se han encontrado en la construcción de un
mundo pluripolar para alcanzar el equilibrio del Universo que pregonara
Bolívar. Este es nuestro camino y nadie nos apartará de
tal propósito.
V
Quiero hacer mención especial a un tema de gran significación
nacional y que, debido a la llegada de la Semana Mayor, pudo pasar desapercibido,
en cierta medida, por muchos compatriotas que tal vez ya estaban disfrutando
del largo feriado. Me refiero al gran logro alcanzado por Venezuela
en los IX Juegos Suramericanos Medellín 2010: 89 medallas de
oro, 77 de plata y 97 de bronce para totalizar 263 preseas, ubicándonos
sólidamente en el tercer lugar del medallero. Esta es una nueva
confirmación de que, hoy por hoy, nos estamos convirtiendo en
una potencia deportiva gracias a la Generación de Oro: a su darse
por entero, en cada disciplina, demostrando el más genuino compromiso
con la Patria.
Ciertamente, quedamos unas cuantas medallas por debajo de nuestra histórica
actuación en la edición anterior de los Suramericanos.
Varios fueron los factores que conspiraron para impedir que nuestra
cosecha fuera mayor. Sólo voy a mencionar dos: un arbitraje que,
en muchas ocasiones, fue injusto e, igualmente, ciertos cambios a última
hora en los reglamentos que rigen algunas disciplinas, promovidos por
las autoridades de Odesur. Pero, a pesar de todo, más pudo el
coraje y vergüenza patria de nuestros muchachos y muchachas que
jamás se amilanaron.
Lo digo y lo afirmo a través del ejemplo que encarna la Generación
de Oro: estamos ante una resurrección colectiva. ¡Venezuela
ha resucitado definitivamente! Somos un pueblo que ha decidido levantarse
y hacerse respetar en cualquier escenario.
¡¡ Es la Venezuela Socialista!!
¡Venceremos!