I
Domingo de Ramos: inicio de la Semana Mayor para los que llevamos, en
el alma y en el corazón, el compromiso del Cristo redentor, el
Cristo libertario, el Cristo de los pobres.
Cuando aparezca esta nueva edición de Las líneas de Chávez
se cumplirá un nuevo aniversario de aquel día en que nuestro
Señor hacía su última entrada en Jerusalén:
iba montado sobre un burro y seguido por el pueblo que lo saludaba con
palmas a su paso. El fermento mismo del amor iba a enfrentarse a los
poderosos de la época.
¿Quiénes le abrían los brazos con alborozo? Los
menesterosos de siempre: los que, tanto ayer como hoy, andan hambrientos
y sedientos de justicia. ¿Quiénes no descansarían
hasta verlo crucificado? Aquellos que, tanto ayer como hoy, jamás
sacian su apetito de poder.
Sirva, pues, la remembranza de este domingo sagrado para reiterar que
nuestra Revolución tiene en el Cristo de los desposeídos
el mayor de los guías en la lucha por la dignidad humana. Tras
sus pasos vamos.
II
28 de marzo: Natalicio de nuestro Generalísimo y primer almirante
Francisco de Miranda. Fue el 28 de marzo de 1750, aquí en Caracas.
Miranda no es sólo, como bien dice Mariano Picón Salas,
“el primer criollo de dimensión histórica mundial”,
sino que es también, en sentido nítidamente revolucionario,
nuestro primer internacionalista. Basta con recordar que combatió
por la independencia de los Estados Unidos y en defensa de la Revolución
Francesa.
Este hombre, que anduvo por el mundo como por su casa, siempre tuvo
plena conciencia de que todo lo que hacía estaba en función
de un trascendente objetivo: la emancipación de Venezuela y de
Nuestra América.
Miranda se adelanta a Bolívar: la Independencia era una causa
continental, no podía concebirse aisladamente. Recordemos lo
que nos dice José Gil Fortoul en su Historia constitucional de
Venezuela: “Así la iniciativa de la unión latinoamericana
que llegara al Congreso de Panamá pertenece históricamente
a Miranda, y su propaganda y desarrollo a Bolívar”.
En este año Bicentenario se están cumpliendo también
200 años de la publicación de El Colombiano. Fiel a su
prédica colombianista, Miranda se convierte en el editor de este
periódico del que se publican cinco números, entre marzo
y mayo de 1810, en Londres. Su propósito era informar a los habitantes
del Nuevo Mundo sobre la situación de aquella España invadida
militarmente por las tropas napoleónicas, y así lo expresaba
Miranda en el primer número de El Colombiano: “…Todo
esto nos ha impelido a comunicar a los habitantes del Continente Colombiano
las noticias que creemos interesantes para poderlos guiar en tan intrincada
complicación de objetos y para ponerlos en estado de juzgar con
rectitud y obrar con acierto en una materia que tanto les interesa,
pues debe ser el origen de su futura felicidad”.
Evidentemente, Miranda estaba avizorando el derrocamiento del orden
colonial español y quería contribuir con la aceleración
de ese proceso. Ejemplar es, entonces, el Generalísimo como gran
comunicador, como formidable batallador en el terreno de las ideas.
En este y en tantos sentidos, tenemos que ser rigurosamente fieles a
su ejemplo.
III
El lunes pasado, ante una nueva tentativa de desestabilización,
la conciencia y el compromiso de los transportistas vencieron el llamado
a una guarimba del transporte público. Aunque los medios desplegaron
titulares alarmantes, quedó demostrado, en la realidad, que la
intentona que pretendía paralizar a Caracas sólo fue seguida
por un grupúsculo de profesionales del volante ligado a lo más
recalcitrante de la derecha venezolana.
Quiero manifestarles a los transportistas que nosotros siempre estaremos
dispuestos a dignificar al sector, avanzando hacia la consolidación
de un sistema de transporte de carácter socialista.
Mi reconocimiento a estos compatriotas por no dejarse manipular por
las fuerzas oscuras de los que no descansan en mostrar su odio por el
país.
IV
El miércoles 24 de marzo tomamos una decisión que responde
a la difícil coyuntura energética por la que atraviesa
el país: decretar feriados todos los días de la Semana
Santa. Quiero reiterar lo que ya he dicho: no se trata de promover la
flojera, sino de ahorrar energía.
Todas las instituciones públicas y privadas están en la
obligación de acatar el decreto 7338. Ciertamente, hay un conjunto
de actividades que no pueden interrumpirse y, por supuesto, quedan excluidas
de este decreto: quienes tengan necesariamente que laborar recibirán
su pago normal.
Mal puede ser esta una medida improvisada, como se ha dicho irresponsablemente
por allí. Por el contrario, es una medida rigurosamente pensada
y establecida de acuerdo con el estado de emergencia eléctrica
declarado el pasado 8 de febrero de 2010.
V
Extraordinaria y muy provechosa nuestra visita a Quito el viernes 26
de marzo: séptima reunión de trabajo entre el presidente
Correa y este servidor.
En la mañana asistimos al lanzamiento de una nueva línea
de lubricantes automotrices por parte de Petroecuador y Pdvsa: ello
ha permitido que Petrocomercial, filial de Petroecuador, retome la venta
de lubricantes en todo el territorio ecuatoriano. Es el nuevo paradigma
de cooperación, coordinación y complementariedad que comienza
a dar sus frutos. En este caso, se trata de un producto de óptima
calidad que será vendido a bajo costo.
Luego de una larga jornada de trabajo, en horas de la noche, firmamos
un total de 13 convenios para continuar tejiendo la red de un nuevo
modelo de integración bilateral y, más aún, de
unidad binacional. Un nuevo modelo con una pluralidad de ejes en clave
de soberanía: soberanía productiva, energética,
financiera y comercial; del conocimiento y de la seguridad y defensa.
Quiero parafrasear unas palabras del presidente Correa: las relaciones
entre dos pueblos hermanos no se construyen y profundizan, como en el
caso de Ecuador y Venezuela, con base en una lógica de mercaderes.
No se fundamentan en un frío cálculo de pérdidas
y ganancias. Se basan, primero que nada, en convicciones, valores y
principios compartidos.
Y hunden sus raíces en lo más profundo de nuestra historia
compartida. Para decirlo con Bolívar: “Nuestra América,
así unida, será la madre de las Repúblicas, la
reina de las Naciones”.
¡Patria socialista o muerte!
¡Venceremos!