I
En los últimos cinco años, Bielorrusia y Venezuela le
han dado vida a lo que he definido como la ecuación del intercambio
perfecto. Intercambio perfecto que no ha hecho sino consolidarse y profundizarse
en esta semana con la visita del presidente Lukashenko a Venezuela:
lo recibimos el pasado lunes 15 con la alegría de reencontrar
a un camarada con el que compartimos la primera línea de batalla
por la dignidad de los pueblos.
Hemos ratificado nuestra voluntad de apoyar a Bielorrusia en materia
energética: acordamos y firmamos un convenio de suministro petrolero
a través del cual le estaremos entregando a Bielorrusia, a partir
de mayo, 80 mil barriles diarios. Quiero resaltar que, por primera vez,
este país recibe crudo venezolano. Los acuerdos que hemos alcanzado
con Bielorrusia incluyen, también, la exploración y producción
de gas en tres campos de Venezuela.
Como parte de la ecuación del intercambio perfecto, el presidente
Lukashenko, con su proverbial generosidad, vino a ratificar y ampliar
los convenios de cooperación científico-tecnológica.
Bielorrusia nos garantiza la transferencia de tecnología. Ello
es decisivo para alcanzar la industrialización del país
y para consolidar la diversificación de nuestra economía.
Estamos resueltos a seguir fortaleciendo la alianza estratégica
entre Bielorrusia y Venezuela. Una alianza estratégica que se
fundamenta en la cooperación política y, más aún,
geopolítica.
Quiero citar unas palabras del presidente Lukashenko porque encarnan
el espíritu de fraternidad que nos une: “Nuestros planes
son muy serios. Nosotros llegamos no para obtener alguna ventaja utilizando
las posibilidades de Venezuela. El propósito general es que Venezuela
tenga todo lo que tiene el pueblo y el Estado bielorruso, y nosotros
estamos dispuestos a transferir todo lo que tenemos, a suministrar todo
lo que tenemos para el bienestar del pueblo venezolano y el pueblo bielorruso”.
Es otro concepto el que hoy define las relaciones entre nuestros pueblos.
Uno radicalmente diferente a aquel concepto de subordinación
y dependencia que caracterizaba a la Venezuela de hace once años,
encadenada como estaba a los dictámenes del Norte.
En concreto, fueron 22 los acuerdos firmados el miércoles 17
de marzo. La ecuación del intercambio perfecto sigue, valga la
redundancia, perfeccionándose: Bielorrusia y Venezuela están
dando un vivo y elocuente ejemplo al mundo de cómo pueden unirse,
en realidad y en verdad, dos pueblos, a pesar de la distancia geográfica.
II
El martes, en el sector Guasimal de Maracay, el presidente Lukashenko
y este servidor colocamos la piedra fundacional de una gran ciudad socialista:
son 5 mil viviendas que van a beneficiar a los sectores tradicionalmente
más desasistidos.
Hemos jurado saldar la criminal deuda que en materia de viviendas heredamos,
y vaya que vamos con buen pulso, pero necesitamos acelerar aún
más. Por tal razón, hemos firmado el proyecto y la puesta
en ejecución de una gran ciudad agrícola-agroindustrial
en el estado Guárico, y otra gran ciudad al norte del río
Santo Domingo, en el estado Barinas.
III
El jueves 18 desde San Francisco, estado Zulia, lanzamos el plan de
expansión de la Misión Mercal.
Mientras la contrarrevolución dice que las misiones fracasaron,
la verdad es que las misiones siguen apretando el paso: Mercal se expande
en el 2010 en función del bienestar de nuestro pueblo.
Hemos decidido pasar de 100 mil toneladas de alimentos mensuales a 110
mil toneladas: un crecimiento del 10 por ciento. El plan de expansión
exige la construcción y el acondicionamiento de 1.221 nuevos
establecimientos Mercal, de los cuales inauguramos 94 ese mismo día.
Vamos a paso de vencedores y no desmayaremos en este esfuerzo, como
no desmayaremos en ir más allá de las simples formas y
conceptos.
Lo he dicho y quiero reiterarlo: debemos superar la concepción
del mercado, la conversión de todo en mercancía. Por supuesto
que no tenemos la fórmula mágica, como nadie la tiene,
del socialismo.
Hemos comenzado por crear un sistema socialista de producción,
distribución y consumo, orientado a satisfacer las necesidades
fundamentales de nutrición de nuestro pueblo.
Seamos radicales, entonces, y vayamos a la raíz: el mercado no
debe seguir decidiendo qué debemos comer y qué no, cómo
debemos comerlo y cómo no. De allí que a todo lo dicho
este jueves, quiero hacerle un añadido: el diseño de nuestra
política alimentaria pasa, necesariamente, por el respeto y la
recuperación de nuestra cultura gastronómica, de nuestras
tradiciones culinarias.
IV
19 de marzo, día de San José carpintero, padre de Cristo
y patrón de mi Elorza. No podía ser más propicio
el día para inaugurar los XXIX Juegos Interinstitutos Militares.
Mucha alegría y mucha fogosidad de parte de nuestros cadetes
y cadetas, caracterizaron el magno evento deportivo de nuestras almas
máter militares. El espíritu fraterno que se hace presente
en estos XXIX Juegos Interinstitutos Militares, que se encarna en ellos,
es viva demostración de que hay una sola Fuerza Armada Bolivariana.
Una sola Fuerza Armada cada vez más unida, en perfecta unidad,
como corresponde a una institución revolucionaria; que se revoluciona
permanentemente por dentro. Una Fuerza Armada en perfecta unidad con
el pueblo y que ha logrado romper con la estéril división
artificial que la encerró dentro de sí misma. Hoy somos
más que nunca soldados del pueblo; somos el pueblo de uniforme,
el pueblo en armas, marchando, a paso de vencedores, hacia el socialismo.
Cuando estos juegos se inauguraban, en la hermosa Medellín se
corría el telón para dar paso a los IX Juegos Deportivos
Suramericanos Medellín 2010. En las horas previas ya nuestra
selección había logrado su primera cosecha de medallas:
dos de plata y dos de bronce. Está quedando más que demostrado
que la Revolución Bolivariana ha convertido al deporte en plena
encarnación de lo afirmativo venezolano.
V
En estos últimos días se ha acrecentado la campaña
sucia de muchos medios de comunicación sobre un colapso energético
unido a la escasez de agua. Se trata, por supuesto, de una campaña
con un sólo objetivo: declarar culpable a Hugo Chávez
de todo, hasta de la sequía.
Ya quisiera yo, en verdad, tener los poderes que la oposición
me endilga para poder revertir esta situación que no sólo
castiga a Venezuela, sino al mundo entero como consecuencia de la voracidad
destructiva del sistema capitalista. Pero esfuerzos por demás
prodigiosos no hemos dejado de realizar, y las pruebas de ello son más
que contundentes: el Plan de Ahorro Energético impulsado por
el Gobierno Bolivariano ha sido efectivo para afrontar y solventar la
emergencia eléctrica en el país. Si combinamos este factor
con el incremento de la generación y de la transmisión,
mayor eficiencia del servicio y en el uso de la electricidad, vamos
a tener resultados muy positivos para el desarrollo del país
y para el mejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos. Y esto
es, precisamente, lo que ya estamos logrando.
La relación entre la generación termoeléctrica
y la hidroeléctrica comienza a diferenciarse en búsqueda
del aspirado equilibrio entre la una y la otra. El incremento de termogeneración
para este año estaba originalmente en 4.000 MW. Si se toma en
cuenta que, tanto Pdvsa como la CVG han hecho un programa propio para
desarrollar la autogeneración, junto con el esfuerzo de la Corporación
Eléctrica Nacional (Corpoelec), para el cierre del 2010 estimamos
estará muy cerca de los 6 mil MW, principalmente de generación
térmica.
Somos el pueblo de las dificultades, lo reitero, y está quedando
demostrado una vez más. Sin la conciencia firme y clara que han
demostrado tener las grandes mayorías, cualquier esfuerzo nuestro
habría sido nulo.
¡Seguimos venciendo!
¡Seguiremos venciendo!
¡Patria socialista o muerte!