“La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave”,
decía José Martí desde Nueva York, por allá
en el año de 1893. Bien pudiéramos decir que en estas
palabras se asientan las bases de lo que hoy es la medicina preventiva.
Éste es el mismo espíritu que nos impregna hoy: el que
nos ha guiado para reimpulsar el Programa Ampliado de Inmunizaciones
en todo el territorio nacional.
Este miércoles, en un día de alegría comunitaria,
dimos inicio desde el sector Las Casitas, en Los Mangos de La Vega,
Caracas, al censo y vacunación de miles y miles de pequeños
y pequeñas compatriotas. Para cubrir cerca de 95% de la población
en un plazo máximo de 40 días, 70 mil funcionarios de
la Brigada de Salud —entre estudiantes de Medicina, militares
y miembros de los consejos comunales— visitarán seis millones
242 mil hogares de todo el país para aplicar 10 vacunas e inmunizar
así a niños y adultos contra 14 enfermedades.
Quiero decirlo junto al Che: “El principio en que debe basarse
el atacar las enfermedades, es crear un cuerpo robusto (…) Y la
Medicina tendrá que convertirse un día, entonces, en una
ciencia que sirva para prevenir las enfermedades, que sirva para orientar
a todo el público hacia sus deberes médicos, y que solamente
deba intervenir en casos de extrema urgencia, para realizar alguna intervención
quirúrgica, o algo que escapa a las características de
esa nueva sociedad que estamos creando”.
Cuando hoy millones y millones de compatriotas están comenzando
a ser vacunados, no estamos haciendo otra cosa que crear ese gran cuerpo
robusto que tiene que ser nuestra nación para poder establecer
sobre bases sólidas la nueva sociedad: la Patria nueva que estamos
creando. Vamos todos y todas a vacunarnos: abramos las puertas de nuestras
casas al ejército de vida que ya recorre todos los caminos de
nuestra Venezuela. Disfrutemos de los grandes beneficios que ya nos
está brindando el Sistema Público Nacional de Salud que
estamos construyendo: un sistema que nació para corregir a fondo
uno de los grandes desequilibrios sociales que heredamos. Su consolidación,
digámoslo así, es un índice fundamental para conocer
en qué medida estamos avanzando, real y verdaderamente, hacia
el socialismo.
II
En atención al carácter estratégico que comporta
la guerra sin cuartel que le hemos declarado al delito en todas sus
manifestaciones, no puedo dejar de mencionar la inauguración,
el viernes 5, del Centro de Coordinación Policial Antonio José
de Sucre, de la Policía Nacional Bolivariana, ubicado en nuestra
populosa Catia.
Con gran contundencia en las acciones y los logros, ha arrancado a plenitud
el Dispositivo Bicentenario de Seguridad (Dibise) en los diez estados
con mayor incidencia delictiva, sin bajar la guardia, por supuesto,
en las demás regiones.
Necesario es destacar el imprescindible trabajo conjunto que ya se está
dando entre los consejos comunales y la nueva policía.
Quiero reiterar una certeza: vamos a derrotar al crimen y a la violencia
en todas sus expresiones. El máximo aporte de cada venezolano
y cada venezolana es y será decisivo, sin duda alguna, para vencer
en esta batalla por la seguridad ciudadana.
III
Los modos de “investigar” y acusar tan libertinamente a
los gobiernos progresistas que se han sumado al cambio de época
en Nuestra América, tienen una afinidad altamente sospechosa.
Mientras que un grupo de jueces de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos acusan a Venezuela con el mayor descaro, allende el mar, un
juez español se encarga de montar una nueva tramoya “jurídica”
con pruebas amañadas y una descomunal carencia de análisis.
No somos expertos en la materia, pero hasta donde entendemos, un auto
de procesamiento no pasa de ser una investigación parcial realizada
por quien acusa para poder ir a juicio. Pero para el juez Eloy Velasco
esto no sólo es suficiente, sino definitivo.
¿De dónde surgen las pruebas? Nada más ni nada
menos que del supercomputador de Raúl Reyes, y esa historia ya
la conocemos.
Es evidente que el imperio yanqui está detrás de todo
esto y con una intencionalidad específica: sabotear sistemáticamente
a la naciente Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe.
A Washington le irrita particularmente algo: la constitución
formal del organismo el 5 de julio de 2011 en la Cumbre de Caracas,
a 200 años de que Venezuela se declarara como nación libre,
soberana e independiente.
Volvamos a la tramoya del juez de marras. El periodista independiente
español Carlos Martínez, en crónica publicada en
el portal rebelión.org, nos dice, con gran lucidez, que “el
magistrado da por probados los hechos y, basándose en suposiciones,
se inmiscuye en las relaciones diplomáticas entre diferentes
Estados. Pero lo más grave es que estamos hablando de un sumario
que por ley es secreto, como hasta los legos en derecho saben. Sin embargo,
nada más dictarse se entregaron copias a los periodistas para
que lo difundieran de inmediato. Todo esto hace pensar que, más
que ante una resolución judicial, nos encontramos con un documento
pensado por y para la prensa, la cual ávidamente se ha hecho
eco”.
Se trata, entonces, de un documento que carece de validez y que, además,
destaca el verdadero propósito del juez Eloy Velasco: una denuncia
mediática, sin sustento alguno, pero claramente dirigida a generar
el mismo efecto criminalizador que pretende imponer la viciada CIDH.
Más aún: es visible una nueva maniobra comunicacional
de la que la derecha mediática nacional e internacional se ha
hecho eco automáticamente, generando más ruido y distorsión.
Varios elementos demuestran que se trata de otra jugada llevada a cabo
por elementos de la derecha más cavernaria. Sin ir muy lejos,
el juez Eloy Velasco fue militante del Partido Popular (PP), partido
heredero del franquismo, llegando a ejercer cargos regionales de importancia.
Quiero hacer unas cuantas preguntas: ¿Qué han hecho los
personeros del Partido Popular por investigar e instalar una comisión
de la verdad por los incontables muertos y desaparecidos de la dictadura
franquista? ¿Por qué continúan encubriendo los
crímenes del fascismo? ¿Qué pueden decir José
María Aznar, Mariano Rajoy o Eloy Velasco sobre la democracia
de cualquier signo?
Son los mismos agentes que encubren, hasta el día de hoy, los
crímenes perpetrados por la dictadura de Francisco Franco; que
no dudan en bendecir o apoyar golpes de Estado o invasiones militares
a naciones soberanas; los mismos que nada dicen del paramilitarismo
en Colombia o de la brutal represión que actualmente vive el
pueblo hondureño bajo un régimen golpista. Es, en definitiva,
la misma conciencia de dominación ultramarina que impregna a
ciertos personeros de la derecha española, en clara conjunción
con las oligarquías consulares y mediáticas en nuestro
país y en la región. Y, por supuesto, sin salirse nunca
del guión imperial gringo.
Venezuela puede demostrar sin dificultad alguna y con total transparencia
el sinsentido del que se le acusa, ¿podrían el PP español,
el juez Eloy Velasco, Aznar o Rajoy, decir lo mismo?
Mañana lunes es 8 de marzo. Día Internacional de la Mujer.
¡Vamos mujeres: A la vanguardia de la revolución!
Como Rosa Luxemburgo, al decir de Clara Zetkin: “Sean espadas
afiladas y llamas vivientes de la revolución”.
Digamos todos y todas, ante la grosera agresión orquestada por
las fuerzas imperiales, parafraseando al caballero de La Mancha: “Que
ladren los perros, nosotros seguimos cabalgando”.
¡Patria socialista o muerte!
¡¡Venceremos!!