El miércoles pasado, 18 de noviembre, se cumplió el quinto
aniversario del criminal atentado terrorista que le quitó la
vida a Danilo Anderson, el Fiscal Valiente.
Nada ni nadie puede ni podrá arrancar del sentimiento popular
su luminoso ejemplo. ¡Honor y gloria a Danilo Anderson: adalid
de la justicia! Y por Danilo y por todos los mártires de este
tiempo de Revolución, no puedo sino unir mi voz a la de todo
el pueblo: ¡Castigo a los culpables! ¡Basta de impunidad!
II
De la mayor importancia fue el Encuentro Internacional de Partidos de
Izquierda que se ha celebrado esta semana. Durante dos días,
20 y 21 de noviembre, 53 organizaciones revolucionarias de cinco continentes
se dieron cita en Caracas. Felicito al PSUV porque cumplió a
cabalidad su rol como organizador.
Las vías hacia el socialismo han vuelto a abrirse: la izquierda
está obligada a repensarse en profundidad. El debate de ideas
es decisivo para no repetir los errores que distorsionaron y debilitaron
la causa socialista en el siglo XX, para que en el siglo XXI el socialismo
se convierta, como avizoraba Mariátegui, no en calco o copia,
sino en creación heroica y soberana de cada pueblo y, por supuesto,
en unidad popular universal para darle vida a un nuevo internacionalismo.
Quiero llamar la atención de mis compatriotas sobre la unanimidad
que reinó en este Encuentro con respecto a la instalación
de las bases militares yanquis en Colombia. Hay un estado de conciencia
común sobre la gravísima amenaza que representan para
Venezuela, en primer término, y por extensión para la
región suramericana y para toda Nuestra América.
Este Encuentro fue una nueva ratificación de que la Venezuela
bolivariana no está sola, hoy está más acompañada
que nunca.
III
En las elecciones del pasado domingo 15 de noviembre escogimos, entre
nuestra militancia, a los delegados y delegadas al Congreso Extraordinario
del PSUV: fue una muestra más del espíritu transformador
y de la fortaleza revolucionaria que nos anima.
Cumplimos nuevamente con el rigor que la historia nos exige. Obedeciendo
al designio popular al que nos debemos, llamamos a consulta para consolidar
la organización política de nuevo tipo que necesita la
Revolución Bolivariana, y con la orientación firme de
hacer grande y digna a la Patria. ¡Vaya manera de fortalecernos!
Tengo plena certeza de que a través de este ejercicio soberano
y participativo, elegimos a hombres y mujeres de espíritu bolivariano
y revolucionariamente acendrado, y con el compromiso de servir con pasión
y desinterés al pueblo. Al pueblo que se ha puesto en marcha
hacia su destino anhelado: el socialismo.
No podemos dar reposo a nuestros brazos ni descanso a nuestras almas
hasta que, como quería nuestro Libertador, la igualdad establecida
y practicada y la mayor suma de felicidad posible sean realidad viva
y tangible para todos y todas.
Cada día debemos ser más y más bolivarianos y bolivarianas.
Cada día debemos sacar el Bolívar que llevamos por dentro.
Lo dicho hasta aquí me permite, ahora, enfatizar la trascendencia
del Congreso que se inició ayer sábado 21 de noviembre,
y se extenderá hasta el mes de marzo de 2010, como un espacio
crucial de reflexiones, debates y definiciones. De allí deben
surgir no sólo las orientaciones ideológicas, las concepciones
revolucionarias y las críticas inexorables que el partido debe
hacerse sin complejos, sino además de allí debe emerger
un sentido claro que podamos convertir en praxis transformadora, para
allanar el camino que nos conduzca a cumplir en profundidad el proyecto
bolivariano y socialista que nos hemos trazado y que estamos ganados
a convertir en encarnación histórica.
Se trata de definir colectivamente, con lucidez y audacia, la táctica
y la estrategia de la transición hacia el socialismo, rumbo a
la Independencia definitiva de Venezuela.
Queremos ser, en realidad y en verdad, un partido de nuevo tipo: estamos
en pleno proceso de construcción. Por eso mismo, éste
no va a ser un Congreso encerrado sobre sí mismo durante cada
fin de semana. Si algo debe caracterizarlo es su profunda carga dialéctica:
una dialéctica fecunda y viva generada por la interacción
permanente entre los delegados y delegadas con la base militante y con
el pueblo todo. No está demás recordarlo: ser delegado
o delegada no es un privilegio sino una responsabilidad; ser delegado
o delegada no significa ser representante, sino vocero o vocera, conexión
vibrante y potenciadora con las patrullas, con las comunidades, con
el pueblo.
Compatriotas que me leen: No perdamos de vista lo siguiente: todo cuanto
hagamos desde ya tiene como horizonte, por ahora, el 2019. Más
allá de las luchas y de las conquistas parciales que no debemos
menospreciar nunca, el rigor con el que nos estamos calibrando tiene
un fin de mayor alcance y una exigencia de más elevado vuelo
en el tiempo.
Si grande es lo que deseamos, pues, grande e indeclinable tendrá
que ser nuestro empeño militante, porque en el Congreso no sólo
nos jugamos nuestro particular destino como partido, sino sobre todo
nos jugamos el destino pleno de la Patria.
Tengamos presente, además, que la irreversibilidad del cambio
de época en la América del Sur, en toda Nuestra América,
está íntimamente ligada a la Revolución Bolivariana:
¡Por Venezuela y por la Patria Grande debemos vencer! Recordemos,
en esta hora de confirmación revolucionaria, al gran José
Martí: el secreto del éxito es dedicarse entero a un fin.
Aquí no podemos andar con medias tintas ni quebrantos morales;
entereza y fidelidad suprema reclama la suerte de Venezuela: sagrado
fin de nuestros desvelos.
Desde ya, como lo manifesté el pasado miércoles en el
Teatro Municipal, exhorto a todas y a todos a consolidarnos y crecer
en espíritu de unidad: consolidarnos en el fervor socialista
nos resulta indispensable, así como fundamental es crecer en
las ambiciones más puras que nos deben mover como revolucionarios.
IV
En ejercicio incuestionable de su soberanía, Venezuela ha demolido
dos pasos ilegales en la frontera con Colombia. No son ningunos puentes
internacionales como ha pretendido hacerle creer al mundo el Gobierno
de Uribe Vélez: eran dos pasos ilegales, lo reitero, para garantizar
la penetración del narcotráfico y el contrabando en nuestro
territorio.
La denuncia del Gobierno colombiano no tiene ningún fundamento
y se cae por su propio peso: es una provocación más de
Uribe, quien no contento con despojar a Colombia de su soberanía,
pretende que Venezuela no la ejerza.
Y lo más repugnante de todo esto, es la canalla mediática
que aquí se levanta cual quinta columna, poniéndose como
siempre al lado de los enemigos de la patria. O para decirlo mucho más
exactamente: arrastrándose al servicio de los intereses imperialistas.
V
Venezuela pasó ya del centenar de preseas doradas en los XVI
Juegos Bolivarianos allá en nuestra hermana Bolivia: nos hemos
despegado en el primer lugar del medallero. Tenemos una amplia ventaja
que, a estas alturas, ya parece inalcanzable. La Generación de
Oro, esa valiente y combativa muchachada, ha vuelto a demostrar que
nació para darle glorias a Venezuela.
Con el mismo orgullo patrio, quiero resaltar la extraordinaria hazaña
de nuestras muchachas en el I Campeonato Panamericano de Béisbol
Femenino, que se celebró en nuestra Valencia: clasificamos el
día de ayer al Campeonato Mundial de Béisbol Femenino
2010 -su sede está aún por definir-, tras vencer a Cuba
14 carreras a 13 en un reñidísimo partido semifinal, que
se fue a extraining. Y unas horas después, para plenarnos de
felicidad colectiva, nuestras aguerridas y esforzadas heroínas
se titularon en el partido final: otro juego repleto de emociones que
culminó 8 a 7 frente a Puerto Rico. ¡Felicitaciones campeonas!
¡Así es como se batalla por la patria, muchachas y muchachos!
¡Venceremos!