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Ahora mismo estoy por la sabana; cruzando el “ancho terraplén”
venezolano. A lo lejos retumban los truenos anunciando el aguacero. Y
recuerdo a Rómulo Gallegos: “Llanura venezolana, propicia
para el esfuerzo como lo fue para la hazaña…”
Cuando salgan estas líneas ya será domingo 23 de agosto
y nosotros estaremos en el cajón de Apure, listos para el Aló
Presidente nro. 338, desde las sabanas del Hato El Frío, recuperado
por la revolución para construir el socialismo agrario.
Y a propósito de hazañas, de llano, de llaneros y de revolución,
hoy se cumple un año más de la muerte física de uno
de los más temibles centauros que parió esta sabana: el
coronel Juan José Rondón, nacido allá en Las Mercedes
del Llano, héroe de Las Queseras del Medio, de Pantano de Vargas
y de Boyacá. Aún retumba su grito en los corazones de colombianos
y venezolanos: “la Patria no se ha perdido, porque Rondón
no ha peleado”.
Hoy, los pueblos de Venezuela y Colombia, que somos en verdad un mismo
pueblo, debemos buscar en mayor profundidad esas comunes y heroicas raíces,
para relanzar el proyecto unitario convirtiéndolo en poderoso movimiento
grannacional bolivariano.
Es la mejor respuesta que debemos dar, ante la nueva arremetida burguesa
e imperial que desde Bogotá y desde Washington, pretende sembrar
la división, el conflicto y la guerra en estas tierras de la que
fue Colombia La Grande, la de Bolívar, la de Miranda…
Vaya para todo el pueblo colombiano, una vez más, nuestra palabra
solidaria, nuestro mensaje de aliento, de fraterna solidaridad ante el
gigantesco atropello a su soberanía y a su dignidad, que no otra
cosa es, en instancia primera, el horrendo hecho de la instalación
de siete bases militares gringas en su territorio.
No se trata, todos lo saben, del tristemente célebre Plan Colombia.
En realidad, ese plan sólo ha servido para impulsar aún
más la narcoeconomía que la burguesía colombiana
le ha impuesto al vecino país y que tiene, entre sus objetivos,
asegurar el monumental y creciente consumo de drogas en los Estados Unidos.
El salvaje sistema capitalista impuesto por las élites yanquis
a aquel gran país, necesita seguir bombardeando con las drogas
a aquella dominada y manipulada sociedad, entre otras cosas, para tratar
de mantenerla adormecida e insensible a los poderosos movimientos de cambio
que se han desatado en todo este continente y cuyo epicentro se encuentra
precisamente en la Venezuela bolivariana.
Varias noches atrás me sorprendió una noticia difundida
por la agencia EFE: ¡el 90% de los billetes que circulan dentro
de los Estados Unidos tiene trazas de cocaína! Esto es algo verdaderamente
terrible para una sociedad y al propio tiempo es claro reflejo de lo que
venimos señalando.
Y por su parte, la élite colombiana, esa burguesía consular,
para decirlo con Helio Jaguaribe, esa oligarquía antediluviana,
necesita de la presencia militar yanqui en su territorio. Es una necesidad
tan vital como el aire que respiran. En primer lugar, para frenar los
movimientos populares que por todas partes brotan clamando justicia. En
segundo lugar, para mantener a raya la insurgencia armada que desde hace
más de medio siglo sacude a la Patria de Camilo Torres, de Jorge
Eliécer Gaitán.
Y luego, abrir Colombia a las tropas Yanquis es también un poderoso
seguro, detrás del cual se amparan el gobierno títere de
Colombia, el Estado Burgués que lo controla todo y sus fuerzas
de seguridad, ante las innumerables violaciones a los Derechos Humanos
y al propio Derecho Internacional, cometidas precisamente por esa élite
corrompida.
Por otra parte, las bases militares en territorio colombiano, son parte
de la “Estrategia Global de Bases de Apoyo” del comando de
movilidad aérea (AMC) de las Fuerzas Militares Imperiales. Recientemente,
el 12 de agosto pasado, el sitio web “Rebelión” publicó
un interesante articulo del prestigioso intelectual colombiano Medófilo
Medina, en el cual aparece la siguiente perla: “ En un documento
elaborado en abril de 2009, el Comando Aéreo para la Movilidad
(AMC) de la Fuerza Aérea de EE.UU., se pueden leer apartes a cual
más preocupantes: ‘recientemente el Comando Sur ha comenzado
a interesarse en establecer un punto para ejecutar operaciones de movilidad
(…) El Comando Sur ha identificado a Palanquero, Colombia, como
una localidad de cooperación de seguridad (CSL) por sus siglas
en inglés, la forma como EE.UU. denomina las bases en otros países’”
Y más adelante continúa Medófilo Medina extrayendo
de aquel documento la mera verdad que ahora pretenden ocultar desde Washington
y Bogotá:
“Incluir a Suramérica en la estrategia de ruta global logra
dos objetivos: ayuda a materializar nuestra estrategia de compromiso en
la región y asiste con la movilidad en la ruta hacia Africa…”
Y por si faltara algo, aquí viene otra perlita que pareciera ser
la joya de la corona imperial: “Hasta que el Comando Sur establezca
un Teatro de Operaciones más robusto, Palanquero debe ser suficiente
para el alcance en movilidad aérea”
¡¡El que tenga ojos, que vea. El que tenga oídos, que
oiga!!
En fin, son bastantes las razones que los gobiernos y los pueblos de la
UNASUR tenemos para manifestar, de distintas maneras, nuestro rechazo
a esta barbaridad imperial.
Toda Suramérica está bajo amenaza. El mismo documento citado
por Medina, pero que ahora tengo completo en mis manos, dice en alguna
de sus espeluznantes páginas, lo siguiente: “Estados Unidos
requiere libertad de acción en las zonas comunes globales y acceso
estratégico a regiones importantes del mundo para satisfacer nuestras
necesidades de Seguridad Nacional (Estrategia de Defensa Nacional 2008,
página 22). Por ende, una estrategia de movilidad aérea
debe ser capaz de brindar acceso a la nación a las regiones importantes
del mundo desde el punto de vista estratégico.”
Como se dice por estas sabanas donde ahora termino las líneas:
¡Más claro no canta un gallo!
La mira del imperio está puesta en el Orinoco y su faja petrolífera,
en el Amazonas y su rica Cuenca y en el Paraná- Río de La
Plata y su inmenso acuífero.
Pero que no lo olviden: por aquí andamos los hijos y las hijas
de Artigas, de San Martín, de Juana Azurduy, de Tupac Catari, de
Bartolina Sisa, de Tiradentes, de Abreu e Lima, de Manuela Saenz, de Antonio
Nariño, de Antonio José de Sucre, de Francisco de Miranda,
de Simón Bolívar…
Y además, no lo olviden: ¡¡Estamos dispuestos a ser
libres y a dejarle una Patria Grande a nuestros hijos, a nuestras hijas!!
Vienen tiempos difíciles.
No nos queda otro camino; es Bolívar el baquiano: “Unión,
Unión o la anarquía nos devorará”; “solamente
la unión nos falta para completar la obra de nuestra regeneración”.
Allá puedo ver ya la costa Apure. ¡Ay sabana, cuánto
te amo! “En cada mata de paja hay un pedazo de mi alma, en cada
camino tuyo hay una copla grabada”.
¡VENCEREMOS!
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