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Todo indica que quieren llevar a nuestros pueblos a un callejón
sin salida. Ya en Trinidad y Tobago el presidente Obama asomó una
idea: olvidar el pasado e interesarse exclusivamente en el futuro­;
nada original por cierto aquella proclama obamista: es el canto sublime
del capitalismo, el propio canto del cisne: la modernidad. En la reunión
del pasado lunes diez en Quito, la representante colombiana nos recomendó
la parte que faltaba de la receta: desideologizar el diálogo. Vaya
qué propuestas: quedarnos sin historia que contarnos y sin ideas
para orientarnos.
Mucho ha sido el tiempo transcurrido desde que la plaga del coloniaje
se nos vino encima, para que ahora vengan a vendernos nuevos espejitos
o a tratar de confundirnos en brumosos espejismos. Larga ha sido nuestra
travesía, para que nos quieran hacer creer ahora que detrás
de las bases militares yanquis en Colombia, no están agazapadas
la guerra y la desolación como amenazas terribles para la paz,
la unidad y el futuro de los pueblos suramericanos y caribeños.
Dice el pensador argentino Atilio Borón: ¿Qué pretende
Uribe con su frenética gira por América suramericana? Nada
menos que vender una iniciativa tóxica, para utilizar el lenguaje
impuesto por la crisis capitalista: justificar la escalada de la ofensiva
militar del imperio con el propósito de revertir los cambios que
en los últimos años alteraron la fisonomía sociopolítica
de la región.
Tenía toda la razón el presidente Rafael Correa, al denunciar
la doble moral internacional, en la Reunión de Unasur del pasado
lunes. Voy a glosar su argumentación: las bases militares gringas,
según la visión del imperio, son un problema de soberanía
de un país, en este caso, de Colombia. Pero el desarrollo de un
programa nuclear por parte de un país que Washington considere
del eje del mal, ya no es un problema de soberanía, sino una amenaza
planetaria. En síntesis: a los gobiernos insumisos hay que acusarlos
de todo y a los gobiernos sumisos hay que apoyarlos en todo. ¡Qué
descaro!
Es, en verdad, la doble moral imperial.
Pero, a despecho de las fuerzas imperiales, ya nuestros pueblos despertaron
y andan con la conciencia alerta. De esa conciencia ha surgido la propuesta
de las “bases de paz”, con el fin de neutralizar el belicismo
de esa réplica del Estado de Israel en que quieren convertir al
Estado colombiano en el presente.
Pero que nadie se equivoque: si Venezuela es agredida, se defenderá
con todos los medios a su alcance. Para ello estamos fortaleciendo nuestra
capacidad de defensa y nuestro poderío militar.
Como lo expresábamos en la Cumbre de Unasur en Quito, el imperio
yanqui quiere ponerle la mano a la primera reserva petrolera del mundo:
la Faja del Orinoco.
Tengamos presente, sin embargo, que el cerco militar sobre la América
del Sur comienza ahora a apretarse, no sólo por nuestra riqueza
energética: la codicia del imperio tiene en la mira, desde hace
ya tiempo, otros dos objetivos de gran importancia estratégica:
la Amazonía, con su corazón en Brasil, y el gigantesco acuífero
del Cono Sur, allá en Argentina, Uruguay y Paraguay.
II
¡Cómo no recordar aquel funesto 14 de agosto de 2002! Se
cumplieron siete años exactamente, en esta semana, de aquella infame
sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que establecía que
el 11 de abril de 2002 no se produjo un golpe de Estado, sino un vacío
de poder. Y, para más infamia, los imputados, esto es, los golpistas,
actuaron preñados de buenas intenciones.
Aquel día, lo he repetido muchas veces, tuve que tragar arena.
Aquella sentencia era una real y verdadera consagración de la impunidad.
Y era fiel reflejo de una institucionalidad que, en buena medida, estaba
de espaldas al sentir popular. Era el Estado burgués apuñalando
a la Revolución.
Siete años después, ciertamente, el entramado institucional
del Estado está mucho más fortalecido. La sentencia que,
en esta semana, condenó a tres de los principales responsables
de la masacre de Puente Llaguno, así lo demuestra.
Pero la batalla contra la impunidad continúa. Queda aún
mucha justicia por hacer. Recordemos siempre a Bolívar: La impunidad
de los delitos hace que éstos se cometan con más frecuencia:
al fin llega el caso en que el castigo no basta para reprimirlos. ¡¡Necesario
es que continuemos instituyendo el nuevo Estado Social de Derecho y de
Justicia!!
III
Parece que el 15 de agosto, como fecha, está reservado para grandes
acontecimientos . El 15 de agosto de 1805, con el Juramento del Monte
Sacro, nació el Libertador de un mundo. El 15 de agosto de 1819,
vió la luz la segunda Constitución de la Venezuela Republicana.
El 15 de agosto de 2004, el pueblo bolivariano ganó una batalla
política decisiva en el referendo presidencial. Nadie nunca podrá
olvidar aquella jornada y su canto general, Florentino y el Diablo: “El
catire Florentino por el ancho terraplén…”
Y ayer, 15 de agosto de 2009, fue promulgada la Ley Orgánica de
Educación. La promulgación de esta Ley liberadora, demuestra
que el proceso constituyente continúa. La nueva legalidad revolucionaria
se va abriendo paso.
¿Qué es lo que ha pretendido la contrarrevolución
con su guarimba mediática? ¿Se pretende que el Estado docente
no ejerza en tanto que tal? Con la promulgación de la LOE, el Estado
docente no sólo queda definitivamente consagrado, sino que se fortalece
para ejercer a plenitud su rol. El Estado docente es garantía de
la educación pública, gratuita y de calidad, para todas
y todos.
Ese conjunto de banalidades y falacias que la contra ha puesto a rodar,
como esa de la eliminación de la patria potestad, no es más
que eso: banalidades y falacias. Carecen de argumentos. Le tienen grima
a todo lo que sea discusión pública y consulta popular.
Piensan en la educación como negocio redondo y como práctica
para formar súbditos del imperio. La educación para formar
ciudadanos y ciudadanas, para aprender a vivir en República, no
les cabe en la cabeza.
Decía nuestro Robinson en su Tratado sobre las Luces y sobre las
Virtudes Sociales: “Hacer negocio con la educación es…
diga cada lector todo lo malo que pueda: todavía le quedará
mucho que decir”. Con la LOE, el tiempo de la educación como
negocio ha quedado definitivamente atrás. Comienza el tiempo de
la educación como bien eminentemente social, eminentemente colectivo.
IV
Con sus 83 años recién cumplidos, el pasado jueves 13 de
agosto, Fidel sigue en la primera línea de batalla : nunca se ha
ido ni se irá de ella. Desde la trinchera de las ideas, nos sigue
orientando este gran padre de los revolucionarios y revolucionarias de
Nuestra América. Su palabra es, más que nunca, necesaria
e iluminadora, ahora cuando el imperio contraataca.
Allá estuvimos con él, en familia, en amena charla de siete
horas, analizando, leyendo, recordando, visualizando el horizonte y sus
peligros, reavivando la llama que nos alienta en esta dura lucha por la
liberación de la patria.
Nos contó de su infancia, de cuando expulsaron del colegio a los
tres (Ramón, Raúl y Fidel) y el Director dijo a su padre
que “eran los tres más grandes bandidos que por ese colegio
habían pasado”.
Recordó a Caracas, a los Llanos de Venezuela, al pueblo bolivariano.
Está más informado de lo que aquí acontece que cualquiera
de nosotros.
Ya entraba la tarde, cuando nos despedimos, junto a Raúl, ese gran
compañero y eficiente líder revolucionario.
Allá quedó Fidel, de pie, inmenso, con el puño en
alto y 83 años al hombro.
Recordé al poeta: “Abre tus portones, historia. Que vamos
entrando con Fidel. Con el caballo”.
Y desde lejos gritamos como siempre:
¡¡Patria, socialismo o muerte!!
¡Venceremos!
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