Sólo que en nuestro caso, la ofensiva lleva un doble signo. Ahora
bien, ¿En qué consiste?
Veamos: el primer movimiento de nuestro ataque debe estar constituido
por el conjunto de maniobras conducido por la maquinaria ya desplegada,
partiendo desde cada comando de centro electoral, con sus patrullas y
comités por el SÍ. El objetivo está clarito: ¡¡Que
todos los patriotas, hombres y mujeres, vayamos a votar por el SÍ
el 15 de Febrero!!
Y al respecto, debemos trabajar científicamente, utilizando el
análisis, el cálculo, la estadística… Debo
confesarles que quedé muy impresionado del nivel organizativo y
la calidad en la planificación que pude comprobar en Ciudad Bolívar,
con el Gobernador Rangel y los jefes de comandos electorales, patrullas
y comités por el Sí.
Recordemos que sólo quedan doce días para llegar al 15
F. Por tanto, no se debe gastar pólvora en zamuro, ni perder un
segundo. Allí donde somos fuertes, en los municipios, parroquias
y/o mesas electorales en los que históricamente hemos obtenido
una clara mayoría, necesario es disminuir la abstención
a cero, sí fuese posible. Allá donde hemos estado cerca
del 50-50, hay que inclinar la balanza hacia el SÍ, buscando hasta
el último voto chavista. Y donde siempre hemos estado por debajo,
hacer todo para que no disminuya nuestra votación.
Hace pocos minutos, por ejemplo, recibo un mensajito de texto de una
patrullera caraqueña que se fue a batallar en las sabanas del Guárico.
Me dice: “Mi comandante, estos pueblos de Chaguaramas, El Sombrero,
Calabozo, Valle de la Pascua, están abrumadoramente con el SÍ”.
Le respondo: “Mi querida patrullera, recuérdale a todas y
a todos mis paisanos que allá donde hemos ganado 70 a 30, podemos
perfectamente ganar ahora 90 a 10, si todos los votos se movilizan y materializan
en las mesas”. ¡Todas las masas a todas las mesas!, pudiera
ser la consigna.
Y así, avanzará el primer ataque Blindado.
¿Y cuál es el segundo?, me preguntarán ahora.
Ah, bueno, allí va la línea central para lograr “El
doble ataque Blindado”.
Razonemos primero. Tiene que ver con la capacidad que debemos desarrollar
al máximo, para blindar nuestra victoria de la amenaza que la estrategia
opositora ya ha comenzado a levantar, como parte del pacto de Puerto Rico:
la violencia y la desestabilización.
Notemos que desde hace unos quince días, la contrarrevolución
comenzó a evidenciar signos de desesperación. Entonces se
desató un conjunto de hechos violentos, de los cuales pretenden
hacer inmediatamente responsable al gobierno y al pueblo Bolivariano.
La verdad es que son fabricados esos hechos en los laboratorios de guerra
de la burguesía. Van a tratar de impactar las tendencias crecientes
a favor del SÍ, las cuales han sido reconocidas hasta por sus propias
empresas encuestadoras y por algunos de sus voceros.
Por tanto, los organismos de seguridad, los cuerpos policiales y militares,
pero sobre todo las vanguardias revolucionarias y el pueblo combativo
en las calles, deben acentuar sus labores para neutralizar la violencia,
que sólo favorece a la contrarrevolución.
¡Y ningún revolucionario, ningún grupo o fuerza verdaderamente
popular, debe dejarse arrastrar por las provocaciones!. Mucho menos, tomar
el sendero de la anarquía, haciéndole el juego a la oposición,
a los enemigos del pueblo.
¡¡Los violentos son ellos!!
¡¡Nosotros somos la garantía de la paz y del progreso
social y económico para toda la gran familia venezolana!!
He allí el doble ataque Blindado…
Finalmente, debo decir que en esta corta columna no caben diez años
de gobierno y de logros obtenidos por y para el pueblo venezolano. Pero
diez años sí caben en tres palabras:
¡¡Revolución, Independencia y Socialismo!!
¡Venceremos! |