Primera
Entrega 22-01-2009
Lea la primera edición de la columna de opinión redactada
por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela
Las líneas más fuertes que en mi
vida de pelotero di, fueron siempre hacia la banda derecha.
Ahora, sobre el terreno de juego de
la política y la revolución, estas líneas que hoy
comienzan, irán hacia todas las bandas con la misma fuerza.
Sólo que ahora van con la fuerza
de las ideas, de la convicción, de la pasión patria.
Soy, en esencia, un soldado. Y como
tal, fui forjado en la escuela del compromiso y la obediencia al legítimo
poder que orienta el esfuerzo colectivo, en la búsqueda de los
objetivos tácticos y los fines estratégicos.
Las circunstancias y las condiciones
que fueron enmarcando mi vida, me convirtieron bien temprano en un soldado
revolucionario. De allí que, desde entonces, fui asumiendo como
legítimo y superior, el poder soberano del pueblo venezolano, al
cual ahora estoy absolutamente subordinado. Y lo estaré por el
resto de mis días.
Digo esto hoy, en medio de los acontecimientos
que marcan el inicio de este 2009, cuando recrudece la batalla política
que se desató en nuestra patria hace dos siglos: unos, los más
de nosotros, queremos la Independencia Nacional; otros, los menos, quieren
convertir de nuevo a Venezuela en una colonia, en un país subimperial,
en una subrepública.
No hay más camino para lograr
la Independencia venezolana que la Revolución Nacional.
No hay más camino para la grandeza
Patria que éste, ya emprendido, del socialismo; nuestro socialismo
bolivariano: ¡La Democracia Socialista!
El otro camino, por el que nos quieren
llevar los colonialistas pitiyanquis, condenaría a nuestro país
a la minusvalía, a la pequeñez y a la tumba histórica;
es el camino del capitalismo y su expresión política: la
“democracia burguesa”.
Nosotros, los Independentistas, andamos
con un juramento; aquel que hizo nuestro líder, Simón Bolívar,
en el Monte Sacro el 15 de Agosto de 1805. Nosotros, los Patriotas, tenemos
un proyecto, portamos una bandera…
Ellos, los colonialistas, no tienen
juramento, no tienen proyecto, no tienen bandera. O mejor dicho, como
lo hemos visto en diversas actividades de los pitiyanquis, su bandera
al revés, volteada, de siete estrellas y no de ocho como fue el
mandato de nuestro Bolívar en Angostura, lo dice todo: representan
lo contrario a la patria, son la contrabandera, son la contravenezuela,
son lo contrabolívar. Son la negación. Son la no-patria.
Y quiero expresar esto en mis líneas,
sobre todo ahora, cuando estamos ya en plena campaña rumbo al referéndum
del 15 de Febrero.
¡¡Febrero, otra vez Febrero!!
Siento desde hace años, que mi vida está poderosamente ligada
a este mes, de los candelorios sabaneros y las ventoleras del verano:
¡27 de Febrero, 4 de Febrero, 2 de Febrero!
Y ahora: 15 de Febrero
Veinte años después de
“El Caracazo” que me engendró, diez y siete años
después de la Rebelión Militar Bolivariana que me parió
y diez años después de la toma de posesión que aquí
me trajo, pongo de nuevo mi vida y todo mi futuro en manos del pueblo
y su soberana decisión. Este soldado revolucionario hará
lo que el pueblo mande.
Si la mayoría dijera No, entonces
me iré en otro febrero, el de 2013.
En cambio, si la mayoría de
ustedes, venezolanos y venezolanas, apoya la enmienda con el SI, entonces
es posible que pueda yo continuar al frente del timón más
allá del 2013.
Pero eso no es en verdad lo más
importante.
Aquí y ahora, lo esencial es
que, de ganar el No, se impondría la colonia, la contrapatria.
Y al ganar el SI, se impondrá
la Patria, la Independencia.
Por ello, les repito, hombres y mujeres,
juventud venezolana:
¡Los que quieran patria, vengan
conmigo!
¡Los que vengan conmigo,
tendrán patria!
Hugo Chávez Frías
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