Aborda aspectos
relativos a la inversión sanitaria, analizando algunos enfoques
que suelen emplearse para la asignación de recursos materiales
en el sector salud, que pueden orientar a los decisores hacia el manejo
eficiente de este gasto. Refiere el serio déficit en cuanto al
monto de lo que efectivamente se invierte en Venezuela en el cuidado y
mantenimiento de la salud. La regla de asignación de recursos debe
atender a la eficiencia del gasto. La microeconomía aporta el concepto
de costo de oportunidad en dicha dirección. Los hospitales y ambulatorios
cuentan con un límite de gastos establecido por sus muy particulares
líneas de presupuesto. Dentro de esos límites se hará
necesario inscribir el nivel de gasto en cada rubro de su respectiva estructura
de costos, sin pecar de ineficientes ni de dispendiosos. La herramienta
del análisis de costo y beneficio no siempre es útil, y
frente a ella se considera el análisis costo-efectividad que permite
una aproximación al problema de la toma de decisiones, sin necesidad
de estimar el valor de la vida, el dolor y el sufrimiento humano en términos
monetarios, ya que se comparan alternativas, con base a sus costos y a
una medida de efectividad cuantificable, pero no monetizada. Concluye
que la carencia de recursos para la satisfacción plena de las crecientes
necesidades en materia de salud reclama un criterio mucho más duro
en lo concerniente a la norma que guíe su asignación. |