La obra comprende
reflexiones sobre la relación entre incremento poblacional y pobreza.
A partir de las nociones de capital humano y capital social para el análisis
de las tendencias de crecimiento demográfico, como fenómeno
vinculado a los modos de subsistencia de los sectores más desposeídos,
invita a la reevaluación de la relación entre pobreza y
población. Pensadores de la antigüedad clásica destacaban
una asociación entre pobreza y superpoblación, y en la modernidad
se renuevan los temores de hecatombe demográfica, para lo cual
citan a Malthus, y señalan que tras de él sobrevino la noción
según la cual algunas personas estarían de más, y
que tal situación se resolvería a partir de la supervivencia
de los más aptos. Sin embargo, no es clara la asociación
entre crecimiento poblacional y pobreza y señalan que el esfuerzo
en procura de un proceso de Desarrollo Sustentable requiere mucho más
que acciones de tipo coercitivo a propósito del control de la natalidad,
y enfoques distintos a las concepciones de corte neo-malthusiano, que
sirven de base a las vigentes políticas de Planificación
Familiar. No está claro que seamos pobres por ser muchos; antes
bien, es posible que seamos muchos precisamente por ser pobres. Finalmente
sugieren que para romper el círculo vicioso de pobreza y superpoblación
en nuestro medio se requiere capitalizar en lo humano a nuestras superpoblaciones,
transformando a los habitantes en ciudadanos a través de la educación
y fomentando la generación de aquellas redes sociales que permitan
la inserción del nuevo ciudadano en los flujos de generación
de riqueza. Por tanto, puntualizan, hay que también contribuir
a crear capital social. |