El autor aborda
distintos asuntos relacionados con su experiencia en la Secretaria Técnica
del Gabinete Sectorial Social y las limitaciones y posibilidades de la
coordinación institucional. Se mueve entre la narración
de lo ocurrido y las potencialidades detectadas o confirmadas. El situarse
entre ambas dimensiones temporales, y bajo riesgo de caer en la descoordinación,
trata sobre balances y exigencias que se plantean en la realidad, quedando
muchos de los requerimientos como asignaturas pendientes para los momentos
en los que el enfrentamiento de ciertos retos pueda asumirse con viabilidad.
Como balance general recalca que existe la sensación de que las
potencialidades superan en mucho a lo logrado y el papel del Gabinete
Sectorial Social en la defensa del Gasto Social y su reasignación
presupuestaria es uno de esos factores vitales. Esa combinación
entre lo esperado y lo logrado es lo que puede indicar gradualmente el
camino de las utopías posibles, las que eluden el mito pero buscan
cambiar la realidad. Concluye afirmando que se puede lograr una coordinación
institucional adecuada para construir una sociedad mejor y el primer obstáculo
que se ha de vencer para lograrlo es la desesperanza. |