Aborda el tema de
la participación ciudadana en el contexto de los programas sociales
partiendo de un concepto abierto, que los define como "cualquier
actividad desarrollada por un grupo humano en forma organizada y sistemática
ante la problemática social que lo rodea". Propone el fomento
de un proceso creciente de participación ciudadana directa y sin
intermediación, en la creación de soluciones organizacionales
desde las mismas comunidades. Ofrece una serie de consideraciones que
resaltan dos aspectos fundamentales del problema tratado:
1) la constitución de organizaciones cada vez más abiertas
y participativas por parte de la sociedad civil;
2) afrontar la realidad: después de siglos de búsqueda de
una sociedad más justa y democrática, los resultados son
poco alentadores; en consecuencia, apela a buscar nuevas opciones.
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