| El
paradigma
del desarrollo humano
ubica a las personas
como el centro
del desarrollo.
“El desarrollo
se concibe como
la integración
de dimensiones
y pilares
en las que
el crecimiento
económico
es un medio
importante,
pero no el único
para alcanzar
mayores niveles
de desarrollo” |
Distintas
perspectivas han intentado medir el desarrollo en la sociedad actual,
sin llegar a un consenso lo suficientemente amplio acerca de la propia
definición de desarrollo.
El paradigma del desarrollo humano ubica a las personas como centro del
desarrollo. “El desarrollo se concibe como la integración
de dimensiones y pilares en las que el crecimiento económico es
un medio importante, pero no el único para alcanzar mayores niveles
de desarrollo” (1)
A comienzos de los noventa surge la propuesta de medición del Desarrollo
Humano (DH) elaborada por Mahbub ul Haq, basada principalmente en los
estudios de Amartya Sen y Doyal y Gough (2), que proponen un giro en la
perspectiva y enfoque acerca de cómo entender el desarrollo.
La importancia antes dada al crecimiento económico, es ahora ponderada
junto a otras variables, que dan mejor cuenta sobre el desarrollo humano.
En este sentido explica Mahbub ul Haq lo siguiente: “El propósito
básico del desarrollo es ampliar las oportunidades de la gente.
En principio, estas oportunidades pueden ser infinitas y cambiar en el
tiempo. La gente generalmente valora logros que no se relacionan de manera
directa, en el ingreso o en el crecimiento (económico): mayor acceso
al conocimiento, una mejor nutrición y acceso a servicios de salud,
una subsistencia mas segura, seguridad contra el crimen y la violencia,
horas de ocio y esparcimiento, libertades políticas y culturales
y un sentido de la participación activa en la comunidad. El objeto
del desarrollo es crear un entorno que permita que la gente disfrute una
vida sana, larga y creativa.”(3)
“El objetivo básico del desarrollo humano consiste en ampliar
las oportunidades y opciones de la gente para lograr un desarrollo más
democrático y participativo. La formación de la capacidad
humana es el soporte a partir del cual las personas pueden tener acceso
a esas oportunidades y opciones y ser actores de su propio desarrollo.
El desarrollo humano es el resultado de un proceso complejo que incorpora
factores sociales, económicos, demográficos, políticos,
ambientales y culturales, en el cual participan de manera activa y comprometida
los diferentes actores sociales. Es el producto de voluntades y corresponsabilidades
sociales”(4).
El Desarrollo Humano es un proceso que procura ofrecer a las personas
las oportunidades para que superen privaciones, como pueden ser su participación
política, la formación o la curación de alguna enfermedad.
Visto así, las personas al actuar de manera libre aprovechan y
se apropian de las oportunidades y las transforman en opciones para la
realización de capacidades y así configurar su propio destino,
las cuales serán a su vez, oportunidades para otras personas.”
Este enfoque persigue colocar el bienestar y la conquista
de una vida íntegra en el centro de la atención pública,
sin que esto esté condicionado por requisitos de orden económico,
ideológico o histórico. Se trata de aumentar la libertad
real de las personas, entendida ésta como la capacidad para alcanzar
situaciones y acciones que son valoradas por las mismas personas.
Así, el desarrollo tiene que ver con la construcción de
las oportunidades que permiten aumentar las capacidades de la gente para
vivir la vida que valoran. “Las capacidades básicas que permiten
esto son: vivir una vida larga y sana, tener conocimientos, acceso a los
recursos que permiten una vida decente y la oportunidad de participar
en la vida de la comunidad”(5).
Toda esta conceptualización, en términos de su medición
estadística, se traduce en una propuesta de cálculo denominada
Índice de Desarrollo Humano (IDH). |